jueves, 31 de enero de 2019

FUNDACIÓN DE LIMA


Historia
La Lima que encontró Pizarro
¿Por qué eligieron el actual Centro Histórico para fundar la Ciudad de los Reyes? ¿Por qué sobreviven más de medio millar de huacas en toda la ciudad? Fernando Flores Zúñiga presenta una nueva visión de la Lima prehispánica en los seis tomos de Historia del valle del Rímac.
Roberto Ochoa
Domingo, 13 de Enero del 2019
Francisco Pizarro no eligió la zona mejor urbanizada de Lima para fundar la Ciudad de los Reyes el 18 de enero de 1535. La actual Plaza Mayor era un pampón rodeado de viviendas y edificios burocráticos, donde radicaba Taulichusco, un funcionario de mediana categoría encargado de la administración de las aguas (acequias) que regaban todo el valle de Lima.
Lo que sí estuvo profusamente urbanizado es el vecino Barrios Altos, sede del oráculo de Chinchaytambo, asentado en lo que ahora conocemos como la Plaza Italia, rodeada de decenas de huacas que ocupaban un espacio donde está la actual avenida Abancay y todo el Mercado Central, hasta llegar a la orilla del río Rímac; sede –a su vez– de un encuentro de caminos que apuntaban a los cuatro puntos cardinales. Uno se denominaba el Callejón de Quillapisco (“ave de la Luna”), que pasaba por Surco y llegaba hasta Armatambo (Morro Solar). Otro era el Qapaq ñan de Huatica –actual avenida Camino Real– que hoy en día sigue siendo la frontera entre Santa Beatriz, San Isidro y Lince. También sobresalía el camino bajo de Pachacámac, que ahora alberga a la Vía Expresa, la avenida Panamá y la avenida Tomás Marsano. Por último, y apuntando hacia el oeste, surgía la red de caminos que llegaban hasta Pitipiti (Callao), luego de pasar por el enorme complejo de pirámides y palacios administrativos de Hatum Maranga y los antiquísimos vestigios del denominado Cono Norte de Lima.
“Nuestros antepasados prehispánicos podían caminar con fluidez, seguridad y relativa rapidez, entre puntos tan dramáticamente distantes como, por ejemplo, Pucllana –hoy límite entre Miraflores y San Isidro– y Chontay, aguas arribas del río Lurín. O entre Puruchuco (en Ate) y el asiento de Makat Tampu (Callao), gracias a un tramado confeccionado con atención a los espacios naturales, los sitios culturales y su administración respectiva. No importa dónde se encontrasen, nuestros ancestros nunca se extraviarían en su propósito de alcanzar Ychsmay-Pachacámac, Chinchaytambo o las alturas sacras del Pariaqaqa”, afirma Fernando Flores Zúñiga, autor de la colección Haciendas y pueblos de Lima. Historia del valle del Rímac (seis tomos) editado por el Fondo Editorial del Congreso del Perú.
Y es precisamente en el sexto tomo, Hilos de adobe y piedra, donde Flores Zúñiga enfatiza que Lima siempre fue una ciudad (siguiendo en algo el concepto occidental de las urbes) ni mejor ni peor que las europeas. Sencillamente era una ciudad diferente, con una enorme frontera agrícola, con miles de cabezas de camélidos sudamericanos y una agresiva actividad comercial. El valle era atravesado de manera estratégica por ríos y canales artificiales (Lati, Sulco, Huatica, etc.) y una trama de formidables caminos que simulaban un quipu o una red de pescadores. Después de todo, la actividad pesquera era un quehacer estacional en todo el valle. No solo por la cercana presencia del mar, sino también por los puquios y enormes áreas de pantanos que proporcionaban peces de agua dulce, patos y totora para la navegación.
“Pizarro encontró en lo que ahora es la Plaza Italia una civilización, un lugar construido. Era una civilización que le resultaba ajena y contraproducente. Por eso decidió bajar un poco pegado al cauce del río Rímac y descubrió que había una zona habitada por una especie de gerente encargado de administrar las aguas. Ese personaje tenía el título de Taulichusco, encargado de administrar las aguas para cuatro pueblos o llaqtas”, sostiene Flores Zúñiga.
Añade que los españoles “con un criterio muy romano, muy castrense, sacrificaron el diseño original triangular y lo reemplazaron por un cuadrado e hicieron un tablero. Toda la Lima cuadrada, con sus 117 manzanas, son cuadriláteros perfectamente delineados con cuadras de cien metros de lado que configuran una manzana". El espacio céntrico más grande era la plaza de armas, donde se congregaba toda la gente que colonizó y pobló esta parte del valle que estaba prácticamente llana. La Ciudad de los Reyes fue fundada como una ciudad española, occidental. Lima estaba al otro lado, era Chinchaytambo (Plaza Italia), donde estaba el oráculo de Rímac o Límac. Es decir, 'el que hablaba'. Este oráculo de Límac en Chinchaytambo era inmenso y estaba subordinado a Pachacámac, que era algo así como El Vaticano o La Meca.

Ciudad sin reyes
 Cuando Pizarro abandonó Xauxa (Jauja) como capital del Perú y se trasladó a Lima no tuvo jerarcas con quiénes tratar. Recordemos que el Señor de los Chincha –Chinchaycapac– fue asesinado durante la captura de Atahualpa dos años y medio antes de la fundación de la Ciudad de los Reyes.
Pizarro tuvo que tratar con un subordinado de menos categoría: Taulichusco. Y es aquí donde Flores Zúñiga pone el dedo en la llaga: “La historiografía clásica peruana yerra en su perspectiva universal acerca de la naturaleza del poder en el mundo andino prehispánico. Hace aparecer a los ayllos del valle de Lima como una behetría tribal dirigida fraccionadamente por jefes chamánicos, barbáricos, como lo eran los cabezas de clanes norteamericanos. No ha reparado en que el valle de Ichsmay o Limaj estaba ocupado por una entidad civilizada altamente refinada, sofisticadamente jerarquizada, que logró conciliar el espíritu agrario con el dinamismo netamente urbano, para crear un jardín citadino fundamentado sobre la seguridad alimentaria y la excelencia infraestructural”.
Solo así se entiende que a punto de celebrar sus 500 años de fundación española (el 2035), en los actuales territorios de Lima Metropolitana sobrevivan poco más de 500 huacas distribuidas en casi todos los barrios de la ciudad, como monumentos a su esplendor prehispánico. Cientos de estas huacas, caminos, canales y geoglifos fueron destruidas para ampliar la frontera agrícola durante el virreinato y la república, pero fue en los últimos cincuenta años que se acrecentó la destrucción por invasiones y el desordenado proceso de urbanización capitalino.
Los seis tomos de la obra de Flores Zúñiga son un valioso aporte al conocimiento de lo que fue la Lima prehispánica: “Los historiadores acabaron despistándose, como los mismos conquistadores hispanos, magnificando torpemente a un subordinado o yana como el taulichusco, y confundiendo a este curaca menor con los verdaderos llaqtamaytaquna como Chumbichaynamo, Chumbiray, Tantachumbi o Chayavilca, antiquísimos apellidos que daban nombre a los señoriales ayllos de Lima. Este secular error debe ser corregido”, sostiene el autor de Haciendas y Pueblos de Lima.
“Las medias verdades y las realidades deformadas, a partir de la mediocridad de los trabajos heurísticos existentes forjaron una historia de manual escolar mal hecho, una tradición bobalicona, enferma de condescendencia, presa crónica del yerro, entregada a vacíos que solamente la arqueo-etnohistoria podrá y deberá llenar a plenitud mediante la investigación y el uso óptimo del sentido común”, sentencia Flores Zúñiga.


EL CARBÓN Y LA EXPLOTACIÓN INFANTIL EN PUCALLPA

Trabajo Infantil
 Denis, 12 años, revuelve el carbón desde las 6 de la mañana. Fotos: Flor Ruíz IMAGENPERU

Sacos de 30 kilos, a 30 soles el saco, terminando de ser cosidos. Fotos: Flor Ruiz IMAGEN PERU.

Los niños del carbón
En Manantay, Pucallpa, menores de edad trabajan junto a sus padres en la producción de carbón, en condiciones similares a las de hace más de un siglo. Las autoridades no combaten esta forma de explotación infantil.
Domingo, 11 de Noviembre del 2018
Hace cuatro años ya había recorrido este distrito y esta misma carretera donde tragas polvo. Aquella vez, entre indignada y sorprendida, veía entrar y salir de aserraderos decenas de camiones con inmensos troncos de árboles y piezas de madera marcados por la ilegalidad. El 80% de la madera que sale de Ucayali es ilegal. Esta escena, lunes mediodía, a 30 grados y con la cámara en mano, era un déjà vu, un recuerdo tal cual hace cuatro años ( se calcula que un promedio de cien camiones al día trasladan piezas de madera a diversos destinos del país).
Dejamos esta ruta de más de media hora de aserraderos, llegamos a una entrada de casas angostas de madera. Allí todo el polvo que nos cegaba se disipó, entramos a una zona cercada por estacas de madera envejecidas, entre el suelo negro quemado y el olor a hollín. Un niño acelerado en su andar me clavó la mirada directo a los ojos: pies, piernas, manos ennegrecidas y todo su cuerpo gris iba y venía entre trozos de madera apiladas. Él no pasaría de trece años, pero su rostro era tan serio y duro como el de un adulto al que le han robado el alma. Se alejó con temor a la cámara, cogió una carretilla y se perdió entre un cerro de carbón que todavía humeaba.
A unos pocos metros, una señora acomodaba trozos de carbón en costales rojo y blanco, tendría que coser medio centenar de ellos. Sus tres hijos la rodeaban: un niño que no llegaría a los dos años, cabello amarillo, color de la desnutrición, igual que el cabello de la hermana adolescente que lo cargaba. A espalda de ella, con un rastrillo gigante, removía un cerro negro humeante de carbón, Denis, de once años, pero en apariencia de siete. “Trabajo desde las seis de la mañana, todos los días. En las noches recién puedo ir al colegio, gano 90 soles a la semana. Sí, está bien, no me da pena”, dice mientras sigue removiendo y tragando ese humo negro que se le mete hasta las entrañas. A lo lejos, una iracunda mujer acelera el paso, nos grita a María Luisa del Río, periodista, y a mí: “¡Qué, no se dan cuenta de que todo eso está quemando, que se pueden hundir allí, ya bájense, váyanse!”.
Esto es Manantay, a solo diez minutos de Pucallpa, el distrito que a nivel nacional es el mayor productor de carbón vegetal como subproducto de la madera que proviene de los aserraderos. Y esta es la realidad en solo una de las más de doscientas carbonerías que hay por aquí: la explotación de niños, las condiciones de trabajo infrahumanas con el carbón, una de las formas más peligrosas de trabajo por la elevada exposición de humos tóxicos.
Tienes que seguir fotografiando, moverte a más rutas en los alrededores, iguales o peores. Miras tus zapatillas rosadas y tu ropa ahora teñidas de negro, tu tos de segundos es una broma comparada a todos los años que ellos inhalan esa peste. Te das cuenta de que hace poco más de un mes en esta misma ciudad conversabas con una docena de niños y niñas que se recuperaban de años de estar sometidos a la explotación sexual y laboral. La desoladora escena es como hace más de dos siglos, la revolución industrial que trajo esclavitud, que se “justifica” ahora, pues desde aquí se necesita proveer a Lima con el 95% de carbón para comer pollos a la brasa o parrillas.
Los olvidados
La cadena de la producción del carbón en Manantay muestra que no hay una política de prevención o gestión, de cara a las poblaciones más vulnerables: en una carbonería hay un promedio de treinta personas que están expuestas a todo el proceso de combustión del carbón. Por cierto, una “talana” –un horno artesanal para quemar la madera– permanece un promedio de quince días continuos emanando humo tóxico. En ese proceso, a los niños se les encarga ir volteando y moviendo ese humo que sale de los cerros de carbón. Como consecuencia del combustible usado para la tala, el tránsito de camiones pesados y del parque automotor, en Manantay el plomo en el aire alcanza los 28 ug/m3 (28 microgramos de plomo por metro cúbico), 14 veces más del límite permitido. El límite máximo de concentración es de 2ug/m3 (dos microgramos de plomo por metro cúbico).
De los 80 mil habitantes del distrito, un promedio de 6 mil personas, entre adultos, adolescentes y niños, trabajan con el carbón (en la margen izquierda de la quebrada de Manantay, dentro de los aserraderos de la zona, paralelos o al pie del río Ucayali, y en el eje de la carretera Federico Basadre). Las enfermedades o Síndrome de Obstrucción Bronquial Aguda (SOBA) como consecuencia inmediata son asma, bronquitis crónica, rinitis alérgica, problemas de garganta, sinusitis. A corto plazo, devienen en enfermedades crónicas como fibrosis o enfisemas, además de la consecuente disminución de las expectativas de vida. También se ha identificado enfermedades cardiovasculares y estrés.
Consultados varios de ellos, la gran mayoría no cuenta con un SIS (Seguro Integral de Salud) y tampoco buscan obtenerlo porque a muchos les han dicho que no califican. En esta actividad marginal, no hay datos precisos del promedio de niños en esta situación laboral, que acompañan a sus padres en la actividad, o saber cifras de cuántos de ellos mismos buscan ser empleados. Y por si fuera poco, esta actividad y quienes se dedican a ella no figuran dentro de la agenda de diagnóstico, gestión o atención de las instituciones de la región, menos a nivel nacional. Tampoco se los menciona dentro de las acciones del Plan de Trabajo de quienes asumirán la gestión edil del distrito de Manantay.
La DIRESA (Dirección Regional de Salud) nos hizo saber que estas familias no son un grupo prioritario por atender y que no hay un plan de acción con ellos. Tampoco dieron respuesta a otras consultas que hicimos. Los demás pobladores del distrito los ven como un problema: los denuncian por la emanación del humo tóxico que llega a sus viviendas contiguas, o son parte de las noticias locales un promedio de dos veces al año, cuando los desalojan. Formales o informales, no hay ninguna claridad al respecto, vienen esperando más de una década una propuesta de reubicarlos en zonas alejadas. Mientras tanto, muchos de ellos viven a salto de mata, trasladándose, armando y desarmando sus casas de plástico y caña.
Sin sueños
Al lado del cementerio, allí vive el niño que viene juntando carbón en una tapa de ventilador usado cual cernidor. Él acelera, pone bloques pequeños de carbón en un costal, se queda parado mirando al cementerio, se cansa, toca su espalda, hace un gesto de dolor, se inclina lento, vuelve a acelerar. “Gano un sol por hora. Si estoy desde la una, terminaré a las ocho”. Quiere llegar a 9 soles, me dice. Cuando termine, solo el cansancio será su compañía. De momento, ningún cuaderno o libro acompañará los sueños que tenga para el futuro.


HISPANIDAD, ENCUENTRO DE DOS MUNDOS O INVASIÓN, Mario Vargas Llosa


Mario Vargas Llosa
Domingo, 28 de Octubre del 2018
En un artículo muy bien escrito, como suelen ser los suyos, Antonio Elorza explica el disgusto que le causa la palabra Hispanidad, que asocia al racismo nazi y al franquismo (EL PAÍS, 17 de octubre, 2018). A mí su texto me recordó a los indigenistas, que la asociaban sobre todo a los “horrores de la conquista española”, es decir, a la explotación de los indios por los encomenderos, a la destrucción de los imperios inca y azteca y al saqueo de sus riquezas.
Quisiera discutir esos argumentos negativos y reivindicar esa hermosa palabra que, para mí, más bien se asocia a las buenas cosas que le han ocurrido a América Latina, un continente que, gracias a la llegada de los españoles, pasó a formar parte de la cultura occidental, es decir, a ser heredera de Grecia, Roma, el Renacimiento, el Siglo de Oro y, en resumidas cuentas, de sus mejores tradiciones: los derechos humanos y la cultura de la libertad.
La conquista fue horrible, por supuesto, y debe ser criticada, al mismo tiempo que situada en su momento histórico y comparada con otras, que no fueron menos feroces, pero que, a diferencia de la que integró América al Occidente, no dejaron huella positiva alguna en los países conquistados. Y es preciso también recordar que España fue el único imperio de su tiempo en permitir en su seno las más feroces críticas de aquella conquista –recordemos sólo las diatribas del padre Bartolomé de Las Casas– y de cuestionarse a sí misma sobre ese tema, estimulando un debate teológico sobre el derecho a imponer su autoridad y su religión sobre los habitantes de aquellos territorios.
La situación de los indígenas es bochornosa en América Latina, sin duda, pero, hoy, las críticas deben recaer sobre todo en los gobiernos independientes, que, en doscientos años de soberanía, no sólo han sido incapaces de hacer justicia a los descendientes de incas, aztecas y mayas, sino que han contribuido a empobrecerlos, explotarlos y mantenerlos en una servidumbre abyecta. Y no olvidemos que las peores matanzas de indígenas se cometieron, en países como Chile y Argentina, después de la independencia, a veces por gobernantes tan ilustres como Sarmiento, convencidos de que los indios eran un verdadero obstáculo para la modernización y prosperidad de América Latina. Para cualquier latinoamericano, por eso, la crítica a la conquista de las Indias tiene la obligación moral de ser una autocrítica.
Las civilizaciones prehispánicas alcanzaron altos niveles de organización y construyeron soberbios monumentos. Desde el punto de vista social, se dice que los incas eliminaron el hambre de su vasto imperio; que en él todo el mundo trabajaba y comía. Una formidable hazaña. Pero, no nos engañemos; pese a todo ello, eran todavía sociedades bárbaras, donde se practicaban los sacrificios humanos y donde los fuertes y poderosos sometían brutalmente y esclavizaban a los débiles.
Gracias a la Hispanidad varios cientos de millones de latinoamericanos podemos entendernos porque nuestro idioma es el español, una lengua que nos acerca y nos enlaza dentro de una de las muchas comunidades que constituyen la civilización occidental. Qué terrible hubiera sido que todavía siguiéramos divididos e incomunicados por miles de dialectos como lo estábamos antes de que las carabelas de Colón divisaran Guanahaní. Hablar una lengua –haberla heredado– no es sólo gozar de un instrumento práctico para la comunicación; es, sobre todo, formar parte de una tradición y unos valores encarnados en figuras como las de Cervantes, Quevedo, Góngora, Santa Teresa, San Juan de la Cruz, y de aportes nuestros tan singulares a ese legado como Sor Juana Inés de la Cruz y el Inca Garcilaso de la Vega, para nombrar sólo a dos clásicos.
Yo no soy creyente, pero muchos millones de hispanoamericanos lo son y la religión, o el rechazo de la religión, son dos maneras de prolongar en América unas formas de ser y de creer que proceden de Occidente y refuerzan nuestra pertenencia a la civilización que –hechas las sumas y las restas– ha contribuido más a humanizar la vida de los seres humanos y a su progreso material y social. También forman parte de la tradición occidental las satrapías y el fanatismo, y esas siniestras dictaduras como las de Hitler y de Franco, pero sería mezquino y absurdo considerar que es esa deriva del Occidente –como el antisemitismo– la que se encarna en la Hispanidad, un concepto que esencialmente se refiere a la muy rica lengua en la que nos expresamos más de quinientos millones de personas en el mundo de hoy.
La Hispanidad es un concepto muy ancho, por supuesto, y aunque sin duda los conquistadores se cobijan en él, y también los inquisidores, y los dictadorzuelos de toda índole que ensucian nuestra historia, en él están presentes los mejores pensadores y poetas y luchadores por las buenas causas –la libertad, la más importante de ellas– que hemos tenido en España y en América, y los héroes civiles y anónimos que dedicaron su vida a ideales que siguen siendo actuales y admirables. Sería aberrante creer que España es sólo Franco; también lo son los millones de demócratas que sufrieron por serlo persecución, cárcel y fusilamiento, o un exilio de muchos años.
La Hispanidad en nuestros días es la transición pacífica que asombró al mundo por la sensatez que mostraron los dirigentes políticos de todos los partidos y tendencias y la Constitución más admirable de la historia de España que ha garantizado las instituciones democráticas y el extraordinario progreso que ha vivido el país en estos cuarenta años de libertad. Soy testigo de esto que digo. Llegué a Madrid como estudiante en agosto de 1958 y España era entonces un país subdesarrollado, con una dictadura severísima y una censura tan estricta que tenía a la sociedad como embotellada en una atmósfera de sacristía y cuartel, donde había que sintonizar todas las noches la radio francesa para enterarse de lo que estaba ocurriendo en España y en el resto del mundo. Viajar en aquellos años por ciertas regiones era encontrarse con pueblos sin hombres –se habían ido a trabajar a Europa–, de pésimas carreteras y unos niveles de pobreza que se parecían mucho a los de América Latina. La transformación de este país en pocas décadas ha sido poco menos que prodigiosa, un verdadero ejemplo para el mundo de lo que es posible hacer cuando se trabaja y se vive en libertad y se aprovechan las oportunidades que permite el ser parte de una Europa en construcción.
En aquellos dos primeros años de mi estancia en Madrid sólo soñaba con terminar las clases en la Complutense y partir a París. Muy ingenuamente asociaba Francia con un paraíso de las letras y las artes y los debates políticos de ese elevado nivel que permitían y estimulaban una alta cultura y la libertad. Buscando eso mismo, hoy llegan a España muchos jóvenes de toda América Latina, artistas, escritores, músicos, bailarines, que vienen aquí buscando aquello que hace unas décadas buscábamos nosotros en París. El 12 de octubre celebra, no los años oscuros y la pesada tradición de censura, represiones, guerras civiles y oscurantismo, sino que la España de hoy día haya dejado atrás todo aquello y ojalá que sea para siempre. No hay razón alguna para avergonzarse de lo que representa la palabra Hispanidad, la que, dicho sea de paso, ahora rima con libertad.

Madrid, octubre de 2018



FASCISMO EN BRASIL: BOLSONARO.

Es machista, militarista, homofóbico y racista.   Un cóctel peligroso.

Elecciones en Brasil
Jair Bolsonaro: La amenaza fascista
Cómo es que una figura extravagante y menor de la política brasilera, misógina, homofóbica y racista, está a punto de convertirse en el gobernante del país más grande y poderoso de Sudamérica.
El hombre que logró la más alta votación en las elecciones del domingo 7 en Brasil está a favor de la tortura.
Este hombre dice que preferiría que su hijo muriese en un accidente a que fuese gay.
Dice que si viera a dos hombres besándose en la calle los golpearía.
Dice que los negros no sirven ni para procrear.
Que está bien que las mujeres ganen menos que los varones, porque se embarazan.
Este hombre le dijo a una diputada que no la violaría porque era muy mala y fea y que, por tanto, no lo merecía.
A pesar de todas estas declaraciones –y, en parte, debido a ellas–, este hombre tiene hoy las mayores chances de convertirse en el próximo presidente del país más grande y poderoso de Sudamérica.
Su nombre es Jair Bolsonaro y tiene 63 años.
Algunos lo llaman el "Trump brasilero". Otros no están de acuerdo y dicen que la comparación es injusta.
Porque Bolsonaro es peor.
La voz de los militares
Su carrera política comenzó el día en que estuvo a punto de convertirse en un bombardero.
En octubre de 1987, Jair Bolsonaro era un capitán del Ejército en actividad, bocón, temperamental, que se había enterado de que el gobierno planeaba reducir los sueldos a los militares. En protesta, con un grupo de oficiales planeó hacer explotar bombas de baja potencia en los baños de la Villa Militar y de varios cuarteles de Río de Janeiro. Su error fue contarle sus planes a una periodista, quien los hizo públicos. El Ejército lo investigó, pero no pudo probar que el plan existiera. Así que, eventualmente, lo absolvió.
Al año siguiente, Bolsonaro dejó el Ejército e ingresó a la política como concejal de Río. En 1990 ya era diputado. Se volvió la voz de los militares.
Ese fue su espacio durante años. Defender los intereses de las Fuerzas Armadas en el Congreso. Exigir mayores sueldos. Pedir que se flexibilice el uso de armas. Reivindicar la dictadura militar. Lo hizo durante siete legislaturas consecutivas, siempre con el apoyo del voto militar y de la ultraderecha.
–Nunca se le tomó demasiado en serio –dice Bruno Bimbi, periodista argentino que vive en Brasil hace una década–. Era una figura menor de la política brasilera. Un personaje bizarro que defendía cosas como la tortura y la pena de muerte.
Hace unos años, Bolsonaro probablemente no habría tenido ninguna posibilidad de tentar la presidencia de Brasil.
Pero ahora, para sorpresa del mundo entero, está a punto de ganar la segunda vuelta.
¿Qué fue lo que ocurrió?
Mano dura y mentiras
Un punto de quiebre en su carrera ocurrió en 2011, cuando denunció que el Ministerio de Educación, conducido en ese momento por su actual rival en la segunda vuelta, Fernando Haddad, estaba repartiendo en las escuelas un manual para "enseñar a los niños a ser homosexuales". Era una mentira descarada, pero mucha gente la creyó –la cree hasta hoy– y ayudó a posicionar su figura.
En los siguientes años, su discurso misógino, racista y profamilia fue calando cada vez más en la sociedad, sobre todo en las clases más acomodadas. Fueron ellas las primeras que lo respaldaron cuando lanzó su candidatura con el Partido Social Liberal.
–Su "núcleo duro" está en las clases altas –dice Bruno Bimbi por teléfono desde Río–. Su elector promedio es un hombre blanco, de mediana edad, de clase media para arriba, con estudios universitarios, cristiano y heterosexual.
Diego Iraheta, editor jefe del HuffPost Brasil, coincide.
–Es más popular entre los votantes ricos y educados (...) Algunos pueden tener "tendencias fascistas", pero no diría que la mayoría son violentos. Han sido atraídos por su retórica contra la corrupción y el crimen. Rechazan a los políticos tradicionales y ven a Bolsonaro como algo nuevo.
La "retórica contra la corrupción y el crimen" es impactante en un Brasil en el que la clase política está muy desprestigiada debido a escándalos como el de Lava Jato, y en el que los índices de inseguridad se han disparado a niveles alarmantes: el año pasado fue el país con el mayor número de asesinatos en el mundo.
Bolsonaro ha prometido acciones policiales más contundentes contra las bandas y hasta ametrallar sus bastiones desde el aire. De hecho, su gesto característico es poner las manos como si fueran pistolas.
Pero ese núcleo duro que lo apoyó desde el inicio no era suficiente para ganar la elección. El antiguo capitán tenía que ganarse a los votantes de abajo. El discurso de mano dura ayudó. Pero fue más útil la campaña de desinformación que llevó a cabo a través de las redes sociales, sobre todo del WhatsApp, difundiendo noticias falsas contra Haddad y los otros candidatos de izquierda.
–Han sido todo tipo de noticias falsas. Fotos trucadas, encuestas falsas, hasta videos editados –dice Bimbi–. Por ejemplo, millones de personas fueron a votar convencidas de que Haddad estaba repartiendo pornografía en las escuelas.
Otra jugarreta fue hacer circular entre los fieles de iglesias pentecostales, en las últimas semanas, una foto trucada de la candidata a vicepresidenta de Haddad con un polo que decía "Jesús es un travesti".
Las iglesias pentecostales han sido un factor clave para llevar este discurso de tintes fascistas a los sectores más pobres. En el último tramo de la campaña, Bolsonaro obtuvo el apoyo de la poderosa Iglesia Universal del Reino de Dios, también conocida por el nombre de su programa de televisión: "Pare de sufrir", investigada en el pasado por lavado de dinero y vínculos con el narcotráfico, que tiene 8 millones de fieles solo en Brasil.
Propalando su retórica conservadora y sus fake news por WhatsApp, Bolsonaro logró ganar adhesiones en las favelas y barrios que históricamente votaban por Lula y por el PT.
Ataques de odio
El ataque que sufrió el 6 de setiembre, en un acto de campaña, terminó por impulsar su candidatura. Aunque el autor del apuñalamiento fue, según las autoridades, un individuo con problemas mentales, los seguidores del ultraderechista no tardaron en presentar el episodio como un atentado de "los comunistas", desesperados por su inminente derrota.
Los resultados del último domingo confirmaron su liderazgo: Bolsonaro consiguió el 46% de los votos válidos. Haddad, el petista que reemplazó a Lula, logró el 29%. Ambos se medirán en una segunda vuelta el 28 de octubre.
–La única posibilidad que tiene Haddad de ganar es presentarse a sí mismo por encima del PT– dice Bruno Bimbi–. Formar una coalición que incluya a todos los sectores que no quieren que Brasil sea tomado por un gobierno fascista.
Por lo pronto, el centroizquierdista Ciro Gomes, uno de los perdedores de la primera vuelta, ya anunció su apoyo a Haddad en la segunda. También lo han adelantado el Partido Socialista de Brasil y el Partido Socialismo y Libertad.
Mientras el resto de fuerzas se posicionan, los seguidores de Bolsonaro, empoderados por la votación de la primera vuelta, están desatando una campaña de odio contra las minorías a las que su candidato ha despreciado públicamente.
En lo que va del mes se han registrado 71 ataques de odio y en 50 de ellos están involucrados sus simpatizantes, según el portal de investigación Agencia Publica. Golpizas, apuñalamientos, amenazas y hasta un homicidio han tenido como víctimas a mujeres, periodistas, personas LGTBI y votantes del PT, como Moa do Kadente, un maestro de capoeira que tras una discusión fue acuchillado por un seguidor de Bolsonaro. El clima está así de crispado. Y eso que el antiguo capitán aún no llega al poder.


LA LEY 30737 y el acuerdo de los fiscales con Odebrecht



Acuerdo con Odebrecht y monto de reparación civil lo definió la Ley 30737
Retraso. La inestabilidad generada por el fiscal de la Nación provocaría que la firma del acuerdo final se posponga hasta marzo, dando tiempo a los que buscan sabotear la colaboración de la empresa brasileña.
“Todavía no tenemos claro qué es lo que está pasando en el Perú”, afirma desde Sao Paulo, Brasil, un alto funcionario de la constructora brasileña Odebrecht, al tanto de las negociaciones con la justicia peruana. La situación es de desconcierto.
Esa situación ha llevado a posponer las diligencias previstas. Se mantiene la línea de comunicación y la disposición de Odebrecht y sus abogados de colaborar con la justicia peruana, pero por la inestabilidad de los fiscales peruanos se pospuso -probablemente hasta marzo- dar los primeros pasos juntos.
El retraso no tiene que ver con el cambio de gobierno en Brasil. Es consecuencia única de lo sucedido en el Perú. Si bien el cese de los fiscales Rafael Vela y José Domingo Pérez apenas duró unas 36 horas, el clima que se generó y las acciones que han tenido que desarrollar los fiscales para defender su trabajo, han provocado demoras en la elaboración de los documentos y cumplir con los calendarios previstos.

El acuerdo
Exactamente un mes antes, el 30 de noviembre, los representantes de la constructora Odebrecht en Lima firmaron un preacuerdo de colaboración con el Equipo Especial del Ministerio Público y la Procuraduría ad hoc del caso Lava Jato en el Perú.
La empresa se comprometía a facilitar todo tipo de pruebas -testimonial, documental y digital- para esclarecer los actos de corrupción que hubieran ocurrido con su participación en el Perú. Esta cooperación abarcará la etapa de investigación y el juicio público, todo lo cual va a durar varios, muchos años.
A cambio de esa colaboración eficaz, el Estado peruano les otorgaba facilidades para el pago de la reparación civil, exoneración de sanción penal para sus directivos -todos de nacionalidad brasileña- y la posibilidad de que un juez levante las restricciones para que la constructora vuelva a trabajar con el Estado.
El acuerdo final no obligará al Estado a contratar con Odebrecht, ni menos regalarle una obra. Solo significa que Odebrecht, si lo desea, podrá competir en licitaciones y si ofrece buenos precios podrá ganar. Odebrecht tampoco está obligado a presentarse a las licitaciones.

Únicamente, a partir de la aprobación judicial del acuerdo, la empresa vuelve a la normalidad operacional para continuar con sus actividades lícitas en el Perú. Una normalidad que le permita, dentro de los plazos previstos, pagar la reparación civil, como está sucediendo en otros países de la región, como Estados Unidos, Brasil, Panamá, Costa Rica, Guatemala y entre otros.
Marco legal
El preacuerdo se alcanzó en el marco de la Ley 30737 y su reglamento, norma que asegura el pago inmediato de la reparación civil a favor del Estado peruano en casos de corrupción y delitos conexos. La Ley fue debatida y aprobada por el Congreso y promulgada por el Ejecutivo, el 12 de marzo de 2018. El reglamento se aprobó en mayo del mismo año.
Esta norma llenó los vacíos en la ley respecto a la colaboración eficaz con empresas. Antes estaba prevista solo para personas naturales. Hoy, las empresas que colaboren en la lucha contra la corrupción y el crimen organizado también recibirán un beneficio.
Además, la Ley 30737 estableció las fórmulas económicas para la reparación civil, ya no los procuradores como era antes. La cifra actual, cercana a los 200 millones de dólares, es superior a lo que disponen las fórmulas de la ley, señalan en la Procuraduría ad hoc.
Luego, todo este preacuerdo debe ser evaluado y aprobado por un juez. Entonces, recién entrará en vigencia, y la empresa recibirá un beneficio a partir de su aprobación por un magistrado. Previamente deberían cumplirse una serie de diligencias en Brasil. Estos procedimientos son los que han quedado en suspenso.
El siguiente paso en el preacuerdo era que cinco exdirectivos de la compañía que trabajaron en Lima manifiesten en forma personal y con su firma su adhesión a los acuerdos. Esto debía suceder el 11 de enero en el consulado del Perú, en el N° 2439 de la avenida Paulista, barrio de Bela Vista, en Sao Paulo, Brasil.
Los fiscales y el procurador deberían presentar en los días previos al 11 de enero, documentos similares a los firmados con la empresa, personalizados a cada caso, para su revisión, corrección y la firma en la fecha prevista. Inmediatamente después de esa firma, todos se trasladarían a la ciudad de Curitiba para empezar a declarar.
Pero las indecisiones del fiscal de la Nación, Pedro Gonzalo Chávarry, han frustrado todo esto. Su decisión de cesar a Vela y Pérez pudo durar horas, pero las consecuencias han sido mayores. Además, mientras se mantenga en el cargo nada descarta que en los siguientes días vuelva a ocurrírsele cambiar a los fiscales.
En ese clima es difícil que los fiscales avancen en la preparación de los documentos que deben presentar en Sao Paulo. El fiscal superior Rafael Vela ha declarado que podrían estar listos a fin de mes, en un clima más estable y definido. En este marco no es descabellado pensar que las acciones de Chávarry estén dirigidas a sabotear e impedir que el acuerdo de colaboración con Odebrecht llegue a buen puerto.

Chávarry ha ganado tiempo. En Brasil, toda la administración pública sale de vacaciones en febrero, por lo que si no hay una alineación en los próximos días, todo se moverá a marzo. Este será un tiempo que los políticos que se verían perjudicados con la aprobación del acuerdo final podrían aprovechar para traerse abajo todo el andamiaje legal e impedir los testimonios y avance de las investigaciones.
Los congresistas del Apra Jorge del Castillo y Mauricio Mulder han planteado revisar la Ley 30737 para impedir que Odebrecht reciba algún beneficio. La constructora hoy no tiene ningún beneficio, por lo que es claro que esa posición del Apra solo busca impedir los nuevos testimonios y la entrega de pruebas.
En enero debió ser todo, Pedro Gonzalo Chávarry lo impidió. Esa será su legado como fiscal de la Nación. Lamentable y triste final para quien, supuestamente, hizo del Ministerio Público su casa.

domingo, 20 de enero de 2019

DESPUÉS DE FUERZA POPULAR Y KEIKO FUJIMORI, ¿QUÉ SIGUE?

En el derrumbe, voces del fujimorismo articulan un nuevo discurso –similar a los muchos que la élite peruana conservadora ha cargado por años para satisfacer sus renovados prejuicios– que advierte los maleficios que caerán sobre el Perú por el vacío que dejará Keiko Fujimori. Ya no es Velasco, ni Castro, ni Chávez. Esta vez, Antauro Humala es lo que nos espera. Si revisan los mensajes de Twitter del almirante Tubino, congresista de Fuerza Popular, verán a qué me refiero. Pero no es solo él. Es un discurso que ya he escuchado en estos días con tono preocupado.
Los Fujimori como mal necesario para contener “la marea roja” que amenaza el “orden natural de las cosas”, es un argumento que se ha usado para manipular el voto popular desde el 2011. Como dice Alberto Vergara, dados los acontecimientos recientes, para la opinión pública peruana este mal es ya, innecesario. Caben dos preguntas: ¿Quién o qué fuerzas reemplazarán al fujimorismo? ¿Este reemplazo es definitivo?
El fujimorismo de Keiko nunca fue liberal, ni siquiera en lo económico, como intentó el de su padre. Ha sido un movimiento de derecha conservadora y mercantil que pretendía ser popular, pero, lo que es grave, sin ninguna propuesta de cambio en un país que necesita muchos. La estabilidad concebida como inamovilidad ha sido su bandera. No creo que ese espacio tenga futuro alguno. No hay nada que llenar. Su veloz caída lo confirma. Tampoco el dirigir una organización que se desenvuelve como una secta. El chat “La Botica” no tiene, aunque suene a contradicción, remedio alguno. Menos aún, vincularse con entusiasmo a la corrupción del sistema de justicia.
El votante de derecha, supuestamente huérfano, buscará sus líderes económicos y políticos en opciones más al centro del espectro y las encontrará. No tiene por qué hipotecarse frente a una opción que ha hecho exactamente lo que detesta: confrontar y obstruir sin motivo alguno generando la caída de un Presidente que no le molestaba. La idea de que ese votante corra detrás de Antauro Humala es un absurdo.
¿Ha muerto el fujimorismo? No volverá a ganar 73 de 130 escaños, eso es seguro. Pero su salida definitiva dependerá de cómo administren este tránsito. Si la bancada de Fuerza Popular mantiene la misma agenda están acabados. Tal vez, antes del 2021. Pero si pasan de una estrategia de confrontación (abandonando el plan de vacar a Vizcarra) a una de colaboración, pueden salvar algo. En ese camino están algunos congresistas, políticos, al fin y al cabo, que saben que puede haber una vida pública más allá del estigma de una camiseta. Saben que Keiko Fujimori irá presa un tiempo breve, apelará y seguirá su proceso en libertad. Pero ya nada será igual. ¿Cómo limpiarse de estos dos años?
Hay varios temas en los que se pueden obtener consensos. Temas populares que se caen de maduros. En el Ministerio Público la salida de los fiscales supremos vinculados a intereses políticos corruptos. Empezar con Chávarry pero ir a fondo con una reforma total será aplaudida. Indispensable sacar, lo más rápido posible, la Ley Orgánica de la Junta Nacional de Justicia (reemplazo del CNM que votaremos en el referéndum) para que se apruebe apenas pasada la votación.
El compromiso debe incluir la remoción de figuras controversiales de puestos públicos y entregarlos a la justicia, levantando inmunidades de inmediato. Desde el general Donayre hasta Yesenia Ponce, pasando por José Chlimper. Archivar de plano el informe de la Comisión Lava Jato de Rosa Bartra –un monumento a la sinvergüencería que excluye a los Fujimori y a García- tampoco estaría mal.
En materia legislativa, no insistir con la ley del grillete para Alberto Fujimori y regresar a comisiones para un debate sin nombre propio. Obviamente, derogar la inconstitucional reforma al reglamento del Congreso que limita el mecanismo de la cuestión de confianza. Pero, ¿qué pueden ofrecer las demás fuerzas políticas a cambio de todo esto? Un caramelo que todos quieren: la bicameralidad. Con 87 votos y dos legislaturas pueden comprarse un ticket a la reelección para senadores siempre y cuando regresen al proyecto que envió el Ejecutivo y no metan de contrabando la derogación práctica de la cuestión de confianza.
¿Les conviene esta agenda? A todos los congresistas. Ciertamente, no al pensamiento dual del “universo Keiko Fujimori” que vive de trompearse e inventar cucos. Pero, a estas alturas, parece que ella va camino a bailar sola.


FELIZ 2018, fujimoristas


NO TE VAYAS, 2018
“Si hay que buscar una fecha clave del 2018, elijo el sábado 7 de julio. Esa madrugada IDL Reporteros publicó la primera entrega de un informe de 40 partes conocido como ‘Lava Juez’”.
30 Dic 2018 | 6:01 h
¡Qué mal empezó el 2018! Leo lo que escribí hace un año en esta misma columna y veo cómo la desazón colectiva por un indulto tramposo, por un presidente torpe y mentiroso, se reflejaba en esos párrafos desilusionados. Ya se auguraban dos cosas. La primera, que Kuczynski sería devorado y la segunda que el indulto se anularía por su falsedad humanitaria. El 2018 nos dio ambas. No se necesitaban dotes de adivino.
El 2018 tuvo un calendario predeterminado que sería el gozo de cualquier gobernante. En enero, visita del Papa. En junio y julio, el mundial de fútbol. En setiembre y octubre, elecciones regionales y municipales. Es decir, distractores suficientes para movilizar a la opinión pública hacia cualquier otro lugar que no fuera el gobierno central. Pero el público no se dejó distraer y puso su atención en hechos que no cabían en ningún cronograma programado.
La toma de mando de Martín Vizcarra en marzo, un acto bastante deslucido por el júbilo histriónico del fujimorismo (hoy sabemos cómo se les ordenaba con qué intensidad aplaudir) anticipaba un gobierno tan débil como el de su antecesor. Un presidente y un primer ministro que no querían confrontar en nada y daban nuevas satisfacciones iniciales al fujimorismo, como la promulgación de una ley de control que excluía al Congreso, anticipaban un nuevo desastre. Abril y mayo fueron los meses del éxito de Keiko Fujimori. Expulsó a Kuczynski, a su hermano y aliados, neutralizó a su padre y tenía a Hinostroza controlando la Sala Suprema que la sacaría de todo proceso. En esos días se reunía con Vizcarra, lista de pedidos en mano. Había sacado una ley que buscaba asfixiar a la prensa negando publicidad estatal. Empezaba el mundial y tenía todo bajo control.
Hacia junio, Vizcarra comenzó a notar que este arreglo solo conduciría a su propio fin. Su actitud cambió frente al Congreso. Primero, respecto a las iniciativas mercantilistas del fujimorismo y, luego, frente al Tribunal Constitucional, siendo el propio presidente el que presentó la demanda de inconstitucionalidad de la Ley Mordaza. Leyó bien que su propio gobierno era el primer perjudicado.
Pero si hay que buscar una fecha clave del año 2018, elijo el sábado 7 de julio. Esa madrugada IDL Reporteros publicó la primera entrega de lo que luego sería un informe de 40 partes conocido como “Lava Juez”. El reportaje “Corte y Corrupción” marcó un antes y un después para el gobierno de Vizcarra. Hizo suya la popular bandera anticorrupción y solo en julio convocó a una legislatura extraordinaria, logró la remoción de todo el CNM y propuso un referéndum al país que ganó abrumadoramente este mes.
En cuatro meses todo cambió. Cada intento del fujimorismo por aplastar a Vizcarra falló. Cada ataque aprista armando las más enredadas teorías de la conspiración (“el golpe”, “la dictadura”) terminó con las carcajadas de la audiencia. Keiko Fujimori está presa, en espera de que se resuelva su apelación. Alan García –el autoproclamado perseguido– está en su casa luego de un intento fallido de asilo que ha sido su propio ridículo internacional. Los aliados de ambos han ido desapareciendo poco a poco, quedándose rodeados de pequeños grupos de leales cuya insensatez les hace más daño que bien.
El fin de año se lleva al alcalde de Lima que tanto daño ha hecho a esta ciudad y trae la esperanza de una mucho mejor gestión. Vientos de renovación, para bien, soplan en la Iglesia Católica. Un vendaval de nuevas bancadas recorre el Congreso para mejor. Pero es en el Poder Judicial y el Ministerio Público donde el 2019 será el año del terremoto. Un cambio tan esperado como incierto, pero cambio al fin.
¿Habrá resistencia? Sin duda. Pero pensemos que peor de lo que fue el primer semestre del 2018 es difícil estar. ¿Mejor que el segundo semestre del 2018? Tal vez, pero la valla se ha puesto alta. Lo que nos traiga enero desde Curitiba será lo que haga la diferencia el 2019.
Un feliz año para los lectores. Solo les deseo que todo lo bueno que nos trajo el 2018 se siga proyectando el 2019 para bien del país. Con cauto optimismo comparto esta esperanza: ¡Qué bien termina el 2018!

¿POR QUÉ SÍ ALAN Y KEIKO Y NO TOLEDO, HUMALA, PPK, SUSANITA Y OTROS? Ah.

...Villarán y PPK, eeeh??? ¿Y por qué no avanzan los casos de Toledo y Humala, aaah???” Esta es la nueva letanía que sectores interesados pretenden imponer. Coleguitas despistados o comprometidos, intentan proyectar una apariencia de imparcialidad realizando estos cuestionamientos al Equipo Lava Jato desde un pedestal de supuesta objetividad. Pero un repaso rápido de los hechos desmiente cualquier supuesto relajo de la justicia en beneficio de los ya mencionados y en desmedro de los tácitos Alan y Keiko. Veamos:
Para empezar, el caso Villarán es supervisado por el fiscal Juárez Atoche, el mismo que pidió la prisión preventiva para Humala y Heredia. Chávarry no intentó remover a Juárez Atoche. El quejumbroso aprofujimorismo debería estar contento con este fiscal. Y, a nivel probatorio, se podría decir que el caso Villarán es el más contundente, después del de Toledo.
Toledo está prófugo precisamente porque sabía que el fiscal Hamilton Castro pediría su prisión preventiva. En ausencia, su casa fue allanada y sus cuentas bancarias, congeladas.
De hecho, a todos los mentados (Villarán, Toledo, PPK y Humala) se les allanaron las casas y se les congelaron las cuentas. Ni uno ni lo otro les ha pasado ni a Keiko ni a Alan.
Es más, por si no lo recuerdan, a los Humala Heredia además les incautaron casas y hasta se congelaron los ahorros de sus hijas. Y ellos estuvieron presos, como Keiko ahora. En este momento, ella y Toledo son los únicos en la que concurren simultáneamente los tres requisitos necesarios para la prisión preventiva (si fuera solo el de obstrucción de la justicia, Alan ya estaría dentro).
El famoso Acuerdo con Odebrecht tampoco tiene sesgos. Aunque sí hay alguien a quien no le afecta: Keiko. En la medida de que se trata solo de los casos de cutra por obras, no se tocará ni su situación ni la de su organización.
Por cierto, el Acuerdo incluye delaciones en lo de la carretera Interoceánica, asunto en el que la coima a Toledo está tan probada que hasta debería ser caso de estudio. Pero si aquí la cosa ya está tan sólida, ¿no sería redundar? No, porque hay ministros involucrados que deben estar temblando. El más notorio: PPK.
Aunque hay alguien a quien nadie mira: Castañeda. La razón es simple: su constructora favorita no era Odebrecht, sino OAS, la de la “Línea Amarilla”. Ojo que este caso –visto por el fiscal del Equipo Lava Jato, Carlos Puma Quispe– vence ahorita, el 20 de este mes, pero esto no parece preocuparle a ningún troll ni coleguita “objetivo”.
En resumen: al fin la justicia parece estar tratando a todos por igual, sin que importen tus apellidos o tus influencias. Está muy bien vigilar que esta situación continúe, pero sin mentir ni desinformar. A menos, claro, que la idea de estos “vigilantes” sea, precisamente, que los de siempre sigan pasando piola.


RICARDO PALMA Y LOS LIBROS EN LA GUERRA CON CHILE



Estamos frente a frente, amigables, en paz, hablando de la Guerra del Pacífico. El escritor chileno Guillermo Parvex, invitado a la Feria Ricardo Palma, ha publicado La muerte acampa en Chorrillos(Ediciones B), una crónica en base de las anotaciones del alférez y abogado José Miguel Varela Valencia, quien formó parte de ejército chileno que tomó Chorrillos, Miraflores y Lima en 1881.
Como dice Parvex, una autobiografía de Varela escrita por él, con muchos pasajes que de algún modo pueden valer para precisar la historia y que en muchos casos podría herir las susceptibilidades de peruanos y chilenos.
Valera cuenta cómo fueron los hechos de la Biblioteca Nacional y la actitud desconocida de Ricardo Palma, como también las fechorías de los soldados chilenos en Chorrillos.
“Hay cosas que podrían molestar a muchos peruanos, pero también van a reconocer honestidad: el saqueo e incendio de Chorrillos. Valera reconoce crudamente lo que sucedió en Chorrillos. Lo cuenta con vergüenza y dolor”, dice Parvex.
Como soldados chilenos intentando violar a una peruana...
Sí, y los tuvieron que matar. Después él, como abogado y parte del consejo de guerra, al día siguiente, se fusiló a casi 180 soldados chilenos. Él lo cuenta con mucha vergüenza y dolor, pero lo cuenta. Creo que esa honestidad tiene un valor, que más que herir a los peruanos, creo que hiere susceptibilidades chilenas.
Valera dice que algunos historiadores chilenos omitieron decir que los soldados cantaron su himno nacional cuando ingresaron a Lima. ¿Cómo fue?
Los principales historiadores chilenos de la Guerra del Pacífico, que son Benjamín Vicuña Mackenna y Gonzalo Bulnes, siempre dicen que las tropas chilenas entraron en un respetuoso silencio para no alterar más la situación. Pero no fue así, Valera lo explica con mucho detalle y se cantó el himno chileno. Este libro ha roto mitos sobre la guerra.
Dice que las acciones peruanas se convirtieron en motor de las iras chilenas, ¿una confesión de crueldad?
Primero tenemos que remontarnos a la época. No solo era el tiempo, sino que estaban en guerra. Cuando muere el comandante Yávar, en Chorrillos, ellos se descontrolaron. Eso pasó también en Vietnam. Valera es honesto en contar las cosas como fueron y no disfrazarlas.
Valera también dice que fueron los peruanos quienes incendiaron y saquearon Miraflores.
Reconoce las atrocidades de los chilenos en Chorrillos, pero lo de Miraflores, relata, de lejos, que estaba siendo incendiado. No agrega más antecedentes. Ahora, el saqueo de Lima es indiscutible, porque las cartas que existen de los embajadores y el mismo alcalde de Lima, Torrico, ante los desmanes que se cometían, pidieron que la fuerza chilena adelante su ingreso. Igual que los soldados chilenos ebrios en Chorrillos, los soldados peruanos ingresaron y saquearon Lima, pero los principales saqueadores fueron los chinos, que tenían una adversión contra los peruanos.
A Valera le encargaron la Biblioteca Nacional. Narra que Ricardo Palma se presentó y le dijo: “Váyase con sus rústicos soldados y sus hediondos caballos”. ¿Pero se quedó para ayudar a clasificar libros para Santiago?
Se quedó no a colaborar, sino a tratar de salvar todo lo que podía. Es valerosa su actitud. Para Palma era mucho más cómodo irse a su casa y no correr riesgos. Palma tuvo una cordial enemistad con Valera. Los dos trabajaban juntos y, en el fondo, Palma le empezó a ordenar las cosas. Le decía que de esto hay dos ejemplares, “llévense uno, el otro queda”. Fue una valentía de Palma permanecer allí, no por congraciarse, sino intentaba salvar libros, el patrimonio. Estos enemigos conversaban mucho, porque los dos eran cultos. Valera no tanto como Palma.
Como enemigo, Valera revisaba la oficina de Palma y encontraba libros escondidos.
Sí, pero nunca se decían nada. Valera requisaba el libro, pero no se reprochaban. Eran dos personas cultas que se entendieron. Palma se quedó para salvar lo máximo y para saber qué se llevaron. Valera, después, le entregó la lista de los libros que llevaron a Santiago.
Llevarse la biblioteca fue un saqueo, ¿no?
No era un saqueo. Era una compensación de guerras, de acuerdo al derecho de la época. El saqueo es un delito. La compensación de guerras está en las leyes del derecho de gente, como el derecho internacional de hoy.
¿Irse con el tesoro cultural?
Es discutible. En esos años la literatura tenía gran importancia. No estoy de acuerdo, pero en esa época era otra visión. ¿Hoy qué se llevarían de un país? Maquinarias de industria.
Que Chile los devuelva.
Sí, yo creo que se va a devolver muy pronto. Son 600 a 1.000 libros que quedan. Los gobiernos actuales han entendido eso. Están haciendo devoluciones.
¿En Chile, el libro ha rectificado la historia de la guerra?
Sí, pero en cuanto a algunos pasajes. Insisto, el libro es un reconocimiento a cosas que la historia oficial chilena soslayaba. Soslayaba el saqueo, como lo dice usted; compensaciones, como lo digo yo, pero lo soslayaban, nunca se hablaba de eso. Creo que eso no le cae bien a algunos historiadores chilenos, sobre todo los académicos.
¡Le han rebatido?
No, pero yo sé por comentarios que no les parece bien ese reconocimiento, porque ellos dices que eso abre heridas con el Perú. Pero yo creo que la verdad cierra heridas en vez de abrirlas. Porque si nosotros estamos enojados y nos nos miramos o nos decimos mentiras, vamos a seguir enojados. 



BLINDANDO DESDE EL CONGRESO A LOS HERMANITOS

1.      “(el lunes)… han aprobado en el congreso cuatro de seis acusaciones presentadas contra el ex fiscal de la Nación, todavía fiscal Supremo Pedro Gonzalo Chávarry.   De las seis descartaron de plano:
a.      La archivaron el plagio de su tesis; acuérdense que el plagio es delito, y
b.      La adulteración de notas en el C.N.M., que todos sabemos sí ocurrió y…tratándose de ser funcionario de esa envestidura tenía que ser perfectamente investigado y también investigado los miembros del C.N.M. que ayudaron a Pedro G. Chávarry a llegar a ser Fiscal Supremo y luego ser ratificado y luego ser Fiscal de la Nación.
2.      Organización Criminal…sí fue aprobada, pero sólo incluye a Pedro G. Chávarry y a Tomás Gálvez, a los dos Fiscales Supremos. Y, ¿el resto de la organización criminal? No hay, “es una banda de a dos” (el entrecomillado es nuestro), por lo cual, no hay banda, pues, ¿no?   O sea,  todo tiene su truco en esa aprobación.
3.      El Procurador Amado Enco denuncia Tráfico de influencia…está pendiente de votación.   Es presentada contra los jueces y fiscales, todos vinculados a los cuellos blancos del puerto.   Por supuesto, excluyeron a Duberli Rodríguez (otrora, izquierda), a quien ya lo habían excluido en el pasado, pues lo volvieron a excluir.
También por Organización Criminal, otra denuncia por el procurador Amado Enco, pero sólo para Chávarry, no para el resto de la organización…los ex miembros del C.N.M. excluidos.   Con lo cual se repite el mismo patrón que han tenido el fujimorismo y el apra antes.   Es decir, NO ACUSAR A LA BANDA COMPLETA (el mayusculado y la negrita es del editor).   Por ejemplo, en el caso Hinostroza, él es el único miembro de la organización criminal, con lo cual no hay organización criminal, pues.   Porque, ¿Qué organización criminal es de a uno? No hay.   El requisito es la pluralidad de integrantes, entonces, hay que tener mucho cuidado, porque finalmente no consigan su fin.   Es decir, el congreso va a decir, “nosotros lo acusamos (sí, con ese cinismo, con esa doble cara, pseuda democrática), es el Poder Judicial el que no ha logrado una condena”.   Claro, ¿Cómo va a lograr el Poder Judicial… que sí es una organización criminal pero no dices quiénes son sus asociados? No tiene ningún sentido.
…después ciento cuarenta días, cuando se han visto ya contra la pared (los aprofujimoristas)… han aprobado cuatro de seis pero no en la forma que han sido planteada, pero ni para todos los miembros de la organización criminal….estas personas pueden suspirar, aliviadas porque  no se les imputa los delitos más graves.   Y cuando se les imputa los delitos más graves es para uno o dos personas como organización criminal, que es de lo más graves.
¿La Comisión Permanente puede cambiar esto? Por supuesto que lo puede cambiar ¿Cuándo se van a ver estos casos en la Comisión Permanente?   El Sr. Segura, el presidente de la Sub Comisión de Acusaciones Constitucionales, el responsable de no darle prioridad a estas denuncias, dice que en sesenta días, podrían estar aprobándose los informes para que se discuta en la Comisión Permanente, luego se escuchará a Chávarry y a su defensa: si se aprueba o se modifica, pasa al Pleno.    Una vez en el Pleno y se vote…finalmente está expedito el derecho de la Fiscalía Suprema para procesar a estas personas ante la Corte Suprema ¿Cuánto tiempo va a demorar llegar a esta etapa? Seis meses ¿Por qué? porque el congreso se va de vacaciones el 30 de enero y no regresan hasta el 15 de marzo…y hay que hacer todos estos trámites previos   ¿En cuánto tiempo se podrá lograr una condena en la Corte Suprema?   Dos años.   Por eso es que estas denuncias eran prioritarias.   Por eso  es que el Sr. Segura ha faltado a sus deberes funcionales y creo que será procesado cuando termine su mandato porque sin un C.N.M. que tiene la obligación de destituir o suspender  fiscales y jueces era prioritario que se pronuncie el congreso porque era la única vía que quedaba para procesar a estos funcionarios por delitos.   Y esa vía la cerraron también.   Cierran la vía por donde pueden ser destituidos: la vía del C.N.M., porque no hay C.N.M. y cierran la vía de la Subcomisión de Acusaciones Constitucionales  ¿Qué nos están diciendo? ¡Que no los quieren juzgar!  Y ayer en varios momentos quedó claro las votaciones coordinadas del apra y del fujimorismo en el mismo sentido: o se abstenían o votaban en contra; no es sorpresa, pero hay que dejarlo bien señalado porque debemos tener memoria de estos hechos para el futuro….”


Parcialmente copiado de SIN GUION, por Rosa María Palacios. 

LA RECUSACIÓN DE RICHARD CONCEPCIÓN CARHUANCHO


LA RECUSACIÓNDEL JUEZ RICHARD CONCEPCIÓN CARHUANCHO en caso Keiko Fujimori.
“…¿Se adjuntó la prueba? (de recusación por parte de la Sala de Sahuanay) he ahí, la primera derrota ante la Sala. La Sala tenía que haber cumplido lo que decía estrictamente el Código, que es que “cuando recusas a un juez tienes que adjuntar la prueba, para la recusación correspondiente”. La recusación se fundamenta única y exclusivamente en las declaraciones del juez Richard Concepción Carhuancho a Radio Programas del Perú y a su reproducción en la página web de La República…pero no se adjuntó el audio ni tampoco la reproducción de la página web (de La República). Es una cosa extraña, porque la defensa de Jaime Yoshiyama es astuta, ¿Por qué no presentó la prueba? Si es que era, como dice la Sala, de público conocimiento. La Sala no se preocupa por la presentación de la prueba porque dice la presentación de la prueba porque dice que estos hechos son de público conocimiento. Yo no conocía las declaraciones de Richard Concepción Carhuancho. Pero cuando el Código dice que “tienes que adjuntar la prueba”, tienes que adjuntar la prueba. O sea, es así de simple. Y ahí hay un vicio formal, en este momento insuperable, porque de verdad debieron de presentar la prueba…¡¡APROBARON LA RECUSACIÓN SIN PRESENTAR LA PRUEBA!!
¿Qué dijo el juez Richard Concepción Carhuancho? Dijo lo siguiente: “Hay un partido político que tiene capturado el Ministerio Público” ¿Tiene libertad de expresión el juez Richard Concepción Carhuancho? Sí, tiene libertad de expresión. De lo que no puede hablar es de las causas que él está tramitando, de eso no puede hablar hasta que no se resuelva su sentencia. Tampoco, pueden los fiscales adelantar opinión y él menos; pero está diciendo lo que está de público conocimiento “Hay un partido político que tiene capturado al Ministerio Público” Sí, es el apra y lo tiene capturado durante años ¿No lo podemos decir? ¿Está prohibido Richard Concepción Carhuancho de decirlo? ¿Yo lo puedo decir y Carhuancho no?
No hay nadie procesado por el partido aprista, todavía…
…¿Es el juez Richard Concepción Carhuancho imparcial? Yo creo que sí:
1ra. Razón: ¿El sobrino de Jaime Yoshiyama está preso o está libre? Está libre, ¿Por qué? porque ha colaborado con la justicia. Y al colaborar con la justicia ha obtenido que no se le meta a la cárcel. Está libre. ¿Por qué tenía que tener el juez Richard Concepción Carhuancho una personal animadversión contra el señor Jaime Yoshiyama si a su sobrino lo ha dejado libre? ¿Por qué tenía que tener un odio a los Yoshiyama?
2da razón: …No está contra Fuerza Popular ni tampoco contra los apristas. Ha metido presos a los Humala, ha impuesto todas las medidas que le han solicitado contra todos los procesados por el caso Lava jato, impedimento de salida, prisión preventiva, ¿De qué partido eres? No me importa…
...es poco creíble la argumentación de este colegiado:
1ro: no se adjunta prueba, no se puede sancionar si no se tiene prueba
2do: sus argumentos no tiene fundamento”


Información sobre este sitio web
LAREPUBLICA.PE
Rosa María Palacios, en su programa Sin Guion, habló sobre la separación del juez Richard Concepción Carhuancho del caso Cócteles, tras la recusación presentada por el prófugo Jaime Yoshiyama.


FUJIMORISMO por Pedro Salinas

FUJIMORISMO por Pedro Salinas.
El fujimorismo no tiene cura.   Nació como un germen totalitario.   Y eso es lo que será el resto de su existencia.   Un movimiento enemigo del Estado de derecho.   Una agrupación camaleónica, que adoptará algunas formas de apariencia democrática, pero cuyo corazón golpista siempre terminará imponiéndose.
Eso fue, y sigue siendo, desde su nacimiento aquel domingo en la noche del 5 de abril de 1992, cuando decidió por la fuerza eliminar todos los organismos de contra peso y de fiscalización.   Y la represión se convirtió en su política principal.   Amordazando a los medios de comunicación, hostilizando a todo opositor.
Hay ingenuos que todavía siguen creyendo que algo así es lo que necesita el Perú.   Cada vez son menos, es verdad.  Pero que todavía los haya es inquietante.   Asumir que el Perú mejoraría con el ascenso del fujimorismo es de locos.   Porque sí una certeza podemos inferir luego de todo lo que hemos conocido, es que si el fujimorismo llega de nuevo al poder, sería lo peor que nos podría pasar como país.   La moral se degradaría a niveles jamás vistos.   Todo empeoraría.
Paradójicamente, sectores de la derecha conservadora que alientan el capitalismo, insisten en que la apuesta de los peruanos debería volver a recorrer la senda autorización.   Son incapaces de ver que el capitalismo jamás podrá despegar con el fujimorismo, pues este no es liberal sino mercantilista por sus cuatro costados.
Políticamente, el fujimorismo es sinónimo de brutalidad y salvajismo.   Es traición a al democracia.   Servilismo patético.   Pantomima parlamentaria.   Bravata a lo Becerril.    O a lo Tubino.   O en plan Keiko.   Corrupción orgánica.   Gestos destemplados.    Cacógrafos a sueldo.   Validos como cancha.   Tiranía a la mala.   Putrefacción enraizada.   Despotismo congénito.   Atropellos contra la prensa.   Envilecimiento de la justicia.   Satrapía flagrante.   Triquiñuelas grotescas.     Pisoteo a los derechos humanos.   Oscurantismo atávico.   Prepotencia extendida.   Arbitrariedad con roche.   Barbarie a pastos.   Legisladores autómatas.   Domesticación de la opinión pública.   Intimidación y sobornos.   Campañas de calumnias.   Troles mal olientes.   Operaciones de vilipendio.   Mascaradas infames.   Seres viles.   Chapoteo en el fango  y la mugre.   Maquiavelismo puro y duro.   Extremos de truculencia y crueldad.
Y más.   Porque el fujimorismo apela a “esa atroz tradición de sometimiento servil o pasividad resignada que es el caldo de cultivo que ha hecho florecer a nuestras incontables dictaduras”, como escribió Mario Vargas Llosa en enero del 2000.
Al final, como lo hemos visto en más de una oportunidad, desde la caída de Fujimori hasta la fecha, el fujimorismo luego de haber llegado a la cúspide termina en el descrédito, en el escándalo, remeciendo a la opinión pública, que, termina reaccionando positivamente frente a los abusos de poder.   Sin embargo, pese a los incontables ejemplos de malas artes y daño letal al sistema, esta misma opinión pública olvida fácilmente lo vivido.   Ya lo hemos padecido en las elecciones del 2011 y del 2016.   En ambos comicios estuvimos a punto de sucumbir ante la lacra fujimorista.
Lamentablemente, salvo el temporal oasis que se vivió durante el gobierno de transición de Valentín Paniagua, los peruanos no hemos tenido la oportunidad de tener en el Poder Ejecutivo, en los ministerios, en el Congreso, en la administración de justicia, una mayoría de funcionarios y servidores del Estado que no roben y que no hagan demagogia.   Y sobre todo, que digan la verdad y que sean tolerantes a la crítica y a la fiscalización.   ¿Algún día veremos eso?

FUENTE: LA REPÚBLICA, 11.11.2018,p.05