miércoles, 31 de julio de 2013

PROTESTAS POPULARES:PERÚ




So rostros conocidos de la televisión peruana pero no ajenos a la coyuntura política que aqueja a nuestro país. Jason Day y Francesca Brivio salieron a las calles el último miércoles (17Julio2013) y acompañados de decenas de personas indignados protestaron contra la elección de los candidatos al Tribunal Constitucional y Defensoría del Pueblo.
En este momento, ambos coinciden que que fue la presión de la ciudadanía que estaría obligando al Congreso a dar un paseo atrás en la designación de cuestionadas personalidades a estas dos instituciones;sin embargo, creen que las quejas de los ciudadanos van más allá, pero el Gobierno no ha asimilado aún la magnitud del reclamo.
"Me parece que aún no han comprendido la magnitud de nuestra indignación, la reciente repartija es solo la gota que rebasó el vaso. nuestra clase política, toda, perdió credibilidad.   No nos representan, perdieron la brújula", sostuvo Jason Day.
El joven actor cuestionó la facilidad con la que los dirigentes han tratado de deslindar su opinión con el consenso que lograron sus bancadas para elegir a los seis magistrados del TC y la Defensoría del Pueblo.
"Buena parte de los líderes de los partidos políticos han hecho un intento torpe por lavarse las manos y capitalizar el descontento ciudadano, pero el tiro les va a salir por la culata.   A ciudadanos con tanto acceso a la información, como nosotros, los de hoy, no deben intentar agarrarnos de idiotas", manifestó.
Del mismo modo, la periodista Francesca Brivio consideró que la ciudadanía cada día está más dispuesta a salir a las calles a exigir al Gobierno respeten sus derechos. Si bien consideró que no es la mejor vía, refirió que ha empujado a las personas a protestar para que sean escuchadas.
"Los políticos se están dando cuenta de que los peruanos cada día estamos más molestos con sus acciones. Ellos creen que es un juego, nosotros exigimos que se vuelva a hacer una elección con los nombres de gente proba y no partidaria" , declaró.
La también actriz refirió que en las últimas elecciones presidenciales votó por el candidato Ollanta Humala; en ese sentido, le recordó que su apoyo, al igual que de miles de peruanos, era un voto de vigilante y no un cheque en blanco.
En esa línea, refirió que la movilización del miércoles inició una etapa de cambio que están dispuestos a encabezar hasta que el Gobierno detenga lo que consideran una avalancha de casos de corrupción.
"El tema de los narcoindultos, el caso Toledo, la gente ya está harta de escuchar hechos de corrupción, de cómo se llevan la plata y no hacen nada por el país. Se viene de todo, vamos a protestar hasta que consigamos obtener una respuesta", asintió.
FUENTE: La República. "EL GOBIERNO AÚN NO HA COMPRENDIDO NUESTRA INDIGNACIÓN". Domingo 21 de julio del 2013.p.10



ECONOMÍA Y PROTESTA POPULAR
...Los precios...depende en este momento histórico de la economía mundial, de la evolución de los BRICS (brasil, Rusia, India, China, y Sudáfrica), y esos son los países que moderaron su crecimiento.   China crece 7,5%, quizá un poco más este año (2013).   El tema es que el Perú sea capaz de pasar a ser un país con una producción más sofisticada, con más valor agregado y añadiendo conocimiento.   Por so hace falta transferencia tecnológica, educación, que son elementos centrales en la vida de mediano plazo de un país.

Estima que el país crecerá más de 5% y es una tasa interesante, pero en el Perú se vive la paradoja de crecer bien pero con descontento en la calle, con gente que vive en situación de pobreza, ¿qué se hizo mal?
Lo que ocurre es que cuando en un país comienza a surgir una clase media con más capacidad de consumo, con más recursos, entonces la capacidad de reclamar, de protestar, también es mucho mayor, y eso se ve también en China, en Europa del este y en los países árabes.   Siempre hay correlación entre mejoras, crecimiento de la clase media y las protestas porque las cosas se hagan todavía mejor.

¿Significa que la gente está más ilustrada y por eso, como sabe más, sale a protestar?
Por supuesto. La gente tiene más información, hay gente que está encima del umbral de la pobreza y no quiere caer de nuevo a la pobreza.   y eso es universal, en cualquier país pasa lo mismo y ese es uno de los retos principales de China que ya incorporó a 600 o 700 millones de personas a la modernidad y esos ahora son bien reclamones, mucho más de los que tenía Mao.

Pero algo debe pasar en el momento que genera descontento.
No hay ninguna duda de que no es perfecto.   Todos quisiéramos que fuera completamente inclusivo y mucho más rápido, pero las cosas en la vida real no se hacen de la noche a la mañana.   Estamos haciéndolo nosotros en democracia, con prensa libre y tenemos 20 años con el mismo modelo económico que poco a poco se ha ido perfeccionando y puliendo.   Creo que hay que perseverar porque eso es lo que nos hace atractivos a la inversión, y gobierno tras gobierno se da cuenta de esa es la alternativa viable de mediano plazo para el Perú.

Entrevista de Rumi Cevallos Flórez a Drago Kisic Wagner en "EL GOBIERNO ESTÁ TRATANDO DE PERFECCIONAR EL MODELO ECONÓMICO SIN CAMBIARLO DE RAIZ". La República. 21 de julio del 2013. p.22  

Quisiera agregar un escrito de Luiz Inácio Lula Da Silva a propósito de la juventud

Nuevas voces en Brasil

Los jóvenes, conectados a través de los medios sociales, sus ágiles dedos en su teléfono celular, han tomado las calles para protestar en varias partes del mundo.
Parecería más fácil explicar estas protestas cuando ocurrían en países no democráticos, como en Egipto y Túnez en el 2011, o en países donde la crisis económica ha elevado el número de jóvenes desempleados a alturas atemorizantes, como en España y Grecia. Pero no es tan fácil cuando estallan en países con gobiernos populares y democráticos, como Brasil, donde actualmente disfrutamos de uno de los índices de desempleo más bajos de nuestra historia y experimentamos una expansión sin paralelo de los derechos económicos y sociales. Esto requiere una reflexión muy profunda por parte de todos los dirigentes políticos.
Muchos analistas atribuyen las recientes protestas al rechazo de la política. Yo pienso que es precisamente lo contrario. Las protestas reflejan la necesidad de ampliar la democracia y aumentar la participación ciudadana; de renovar la política, acercándola más al pueblo y a sus aspiraciones cotidianas.
Yo solo puedo hablar con autoridad acerca de mi propio país, Brasil, donde existe una ávida generación nueva. Pienso que las manifestaciones son en gran medida el resultado de los éxitos sociales, económicos y políticos alcanzados en los últimos años. En el último decenio, Brasil duplicó el número de estudiantes universitarios y muchos de ellos provienen de familias pobres. Redujimos marcadamente la pobreza y las desigualdades. Estos son logros significativos, pero también es completamente natural que los jóvenes deseen más, en especial aquellos que están obteniendo cosas que sus padres jamás tuvieron.
Estos jóvenes tendrían quizá 8, 10 o 12 años cuando el Partido de los Trabajadores, en cuya fundación participé, llegó al poder junto con sus aliados. Ellos no vivieron la represión de la dictadura militar de los años 60 y 70. No vivieron la inflación de los 80, cuando lo primero que hacíamos al recibir nuestro sueldo era correr al mercado y comprar todo lo posible, antes de que los precios subieran más al día siguiente. Recuerdan muy poco de los años 90, cuando el estancamiento y el desempleo deprimieron a nuestro país. Ellos quieren más.
Es comprensible que sea así. A los jóvenes se les abrieron las puertas de la educación universitaria y ahora quieren mejores empleos para empezar a aplicar lo que aprendieron.
Empezaron a usar servicios públicos de los que no disponían antes y ahora quieren que se eleve la calidad de dichos servicios. Millones de brasileños, especialmente los de las capas más populares, compraron su primer auto y viajaron en avión por primera vez. Ahora, el transporte público debe ser eficiente y digno, debe facilitar la movilidad urbana, haciendo la vida en las grandes ciudades menos difícil y menos estresante.
Los anhelos de los jóvenes no son meramente materiales. También quieren tener más acceso a actividades recreativas y culturales. Sobre todo exigen que las instituciones políticas sean más limpias y transparentes, sin las distorsiones del anacrónico sistema electoral y de partidos políticos de Brasil, que recientemente ha demostrado su incapacidad de manejar la reforma política. No puede negarse la legitimidad de estas demandas, aunque sea imposible satisfacerlas todas de inmediato. Primero es necesario encontrar los fondos, trazar las metas y definir cómo se alcanzarán.
La democracia no es un pacto de silencio. Una sociedad democrática siempre está en movimiento, debatiendo y definiendo sus prioridades y sus desafíos, anhelando nuevos logros continuamente. Solo en una democracia un indígena podría haber sido elegido presidente de Bolivia y un afroamericano, presidente de Estados Unidos. Solo en una democracia un obrero metalúrgico y después una mujer podrían haber sido elegidos presidentes de Brasil.
La historia nos enseña que cuando se acallan la política y los partidos políticos, y se buscan soluciones de fuerza, los resultados son desastrosos: guerras, dictaduras y la persecución de las minorías. Todos sabemos que sin partidos políticos no puede haber una democracia verdadera. Pero, como se ha hecho más evidente cada día, la gente no quiere simplemente votar cada cuatro años, delegando su futuro en los funcionarios electos. Quiere una interacción cotidiana con los gobiernos, tanto locales como nacionales, quiere tomar parte en la definición de las políticas públicas, ofreciendo opiniones en las decisiones que la van a afectar en la vida cotidiana.
En pocas palabras, el pueblo quiere no solo votar, sino ser escuchado. Esto representa un tremendo desafío para los partidos y los dirigentes políticos. Requiere mejores formas de escuchar y consultar, así como el compromiso de un diálogo permanente con la sociedad, a través de los medios sociales y en las calles, en los centros de trabajo y estudio, reforzando la interacción con los grupos de trabajadores, las entidades civiles, los intelectuales y los líderes de opinión, pero también con los llamados “sectores desorganizados”, cuyos deseos y necesidades no tienen por qué ser ignorados solo por su falta de organización.
Todo esto debe efectuarse no solo en los años electorales. Se ha dicho, y con justa razón, que mientras la sociedad ha entrado en la era digital, la política se ha quedado en la analógica. Si las instituciones democráticas usan con creatividad las nuevas tecnologías de comunicación, como instrumentos de diálogo y participación, y no meramente para propaganda, podrán inyectarles aire fresco –y mucho aire fresco– a sus operaciones. Y eso las pondría en sintonía más efectivamente con los jóvenes y todos los sectores de la sociedad.
Incluso el Partido de los Trabajadores, que ha contribuido tanto a modernizar y democratizar la política en Brasil y ha gobernado mi país los últimos 10 años, necesita una renovación profunda. Debe recuperar sus vínculos cotidianos con los movimientos sociales, ofrecer nuevas soluciones a los nuevos problemas y hacer todo esto sin tratar a los jóvenes de manera paternalista.
Lo bueno es que los jóvenes no son conformistas, apáticos o indiferentes a la vida pública. Incluso los que piensan que odian la política ya empiezan a participar en política a más temprana edad de cuando yo mismo empecé. Cuando yo tenía su edad, nunca imaginé que llegaría a ser militante político. Empero, terminamos creando un partido político cuando descubrimos que el Congreso Nacional prácticamente no tenía representantes de la clase trabajadora. Al principio nunca imaginé que sería candidato a ningún puesto; terminé siendo presidente de Brasil. A través de la política logramos restablecer la democracia, consolidar la estabilidad económica y regresar al crecimiento, crear millones de empleos nuevos y reducir las desigualdades.
Es evidente que queda mucho por hacer todavía. Lo bueno es que nuestros jóvenes quieren luchar para que el cambio social siga profundizándose y avanzando a un ritmo más intenso.
La otra buena noticia es que la presidente Dilma Rousseff sabe escuchar la voz de la calle y brindó una respuesta audaz e innovadora. Propuso un plebiscito para llevar a cabo las reformas políticas que son tan necesarias. También propuso el compromiso nacional con la educación, la atención médica y el transporte público, ámbitos en los que el gobierno federal aportará un sustancial apoyo financiero y técnico a los estados y municipios.
Al hablar con jóvenes de Brasil y otros países, suelo decirles: Aun cuando estén insatisfechos con la situación de su ciudad, de su estado o de su país, decepcionados con todo y con todos, no rechacen la política. Por el contrario, ¡participen! Porque si ustedes no encuentran en los demás al político que anhelan, quizá lo encuentren en sí mismos.



El amanecer de los indignados peruanos





Cuando la policía reprime las manifestaciones, la gente recurre al Twitter para averiguar dónde será la preconcentración.

Tras los trending topics. Ya son tres veces que las redes sociales convocan a multitudinarias protestas ciudadanas. Pero la cosa es mucho más complicada que apretar el botón de “enviar”. Detrás de las movilizaciones hay otras redes, más viejas y no tan digitales, que ahora tienen una nueva misión: canalizar la indignación ciudadana.
Marco Sifuentes.
INFOS.

A la 1:09 de la tarde del miércoles 17 de julio, los congresistas sellaron su suerte: 93 votos a favor de lo que en las redes sociales se conocía como la #repartija. La indignación estalló inmediatamente. Alguien en Twitter –no está muy claro quién– convocó a una protesta frente al Congreso.
A las 2:09 de la tarde, exactamente una hora después, la periodista Claudia Cisnerosenvió un mail a un pequeño grupo de amigos y colegas. El correo no tenía contenido, solo un título:
“¿Quiénes van a las 5pm? ¿Dónde nos juntamos? Hablen ahora o callen para siempre”.
El correo fue clave para la mínima organización que tuvo la protesta de ese día y para las redes que se tendieron con miras a las dos siguientes. Desde entonces, ciudadanos comunes y corrientes han esquivado gases lacrimógenos junto a sindicalistas, apristas, artistas, ppkausas, activistas e izquierdistas.
Estas son las historias de cómo todos ellos se articularon (o no) para torcerle el brazo no solo al gobierno, sino a la clase política.
#17J
Ese día, Rocío Silva Santisteban, secretaria ejecutiva de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos, se encontraba en Cusco para dar un taller. No tenía cómo seguir los acontecimientos en el Congreso por televisión, pero sí en el Twitter de su iPhone.
A medida que la votación continuaba, la indignación se viralizaba. Varios pedían salir a la calle pero nadie se ponía de acuerdo en la fecha. Alguien dijo que tenía que ser ese mismo día, a las 5 de la tarde, en el Congreso. La idea inmediatamente prendió en los tuiteros, pero Silva Santisteban, ducha en materia de protestas en el Centro de Lima, sabía que no iba a funcionar.
–Al Congreso no dejan entrar, por eso pre concentración en la Plaza San Martín –tuiteó desde su cuenta @pavese.
Para entonces ya eran más de las 3 de la tarde. Viejos activistas le dijeron a Silva Santisteban que era absurdo no solo convocar a una marcha a las 2 de la tarde para que vayan a las 5, sino que era incluso peor lo que ella estaba haciendo: cambiar la locación con menos de dos horas de anticipación.
Pero en la pequeña cadena de correos creada por Claudia Cisneros se captó la señal de alerta. Efectivamente, era mejor convocar a la Plaza San Martín que, además, tenía muy cerca un paradero del Metropolitano. Inmediatamente, Cisneros, que tiene más de 130 mil seguidores, retuiteó a Silva Santisteban.
Así se juntaron unas 2 mil 500 personas ese día en la Plaza San Martín. Indignadas, convocadas y relocalizadas principalmente a través de Twitter y Facebook.
La Coordinadora confeccionó una gran banderola que decía “Vergüenza Nacional”, que fue el elemento unificador. Hubo un intento de movilizarse por el Jirón de la Unión pero los gases lacrimógenos lo impidieron.
De pronto, aprovechando un descuido de la policía, un grupo de no más de 100 personas llegó hasta la Plaza de Armas. En el patio de Palacio, el Coro Nacional de Niños presentaba un Recital de Gala. La policía, en su afán por dispersar a los manifestantes, terminó gaseando colateralmente al coro. Niños e invitados huyeron, tosiendo y llorando, de la gala.
–Al menos le jodimos el evento a Nadine –dijo el actor Jason Day, recuperándose de los gases.
Day también era parte de la cadena inicial de correos de Claudia Cisneros. Mientras regresaba a su casa, desde el celular, les mandó un mensaje:
“Mañana deberíamos volver. Más gente, más fuerza, más bulla (y pañuelos con vinagre)”.
#22J
Al día siguiente, jueves, no volvieron a las calles pero sí se juntaron en la casa de Cisneros.
De los correos habían pasado a un grupo en Whatsapp, mucho más veloz, con nuevos convocados del Twitter. Entre otros: el publicista Carlos “Kño” Zúñiga, para pensar en iconografía y estrategias de difusión; Andrea Ipinze, de la plataforma cultural Sientemag, que sería la articulación con distintos grupos de artistas, y Gio Infante, presidente del MHOL, que podía juntar sus propios reclamos a las movilizaciones.
También acudió un representante de la Coordinadora, que había fijado una fecha para el próximo plantón en la Plaza San Martín: el lunes 22 de julio. Silva Santisteban era la más entusiasta con lo sucedido el día anterior.
Hacía solo unas semanas, en este mismo diario, había publicado una columna titulada “¡Indignaos!”. El título era una referencia al libro del francés Stéphane Hessel que inspiró a los Indignados españoles. Abrigaba la no tan secreta esperanza de replicar el fenómeno en el Perú el 4 de julio, durante una marcha convocada por la CGTP; lo que no ocurrió. Ahora la historia era distinta.
Desde el mismo 17, la Coordinadora empezó a, efectivamente, coordinar a distintos grupos para el 22.
–Nosotros convocamos, no lideramos –aclara Silva Santisteban.
Eso quedó claro en la reunión. La idea de la Coordinadora, de ir todos “de negro” porque la democracia estaba “de luto”, fue gentilmente ignorada por el grupo de Cisneros y Day, que prefería una aproximación menos solemne.
Por ejemplo: la adopción de la lagartija como símbolo, a raíz de una velozmente popularizada rima del caricaturista Heduardo con “repartija”. El otro consenso era que no se podía esperar al lunes, que los ánimos podían decaer. Así surgió la idea de acciones simbólicas en el puente Villena y en la calle Capón, que atrajeran cámaras de los medios y que sirvan para convocar al #22J.
En el puente Villena, dispuesto a unirse al grupo Lagartijos, llegó un pequeño contingente de apristas.
Habían sido convocados por Eli Castelo, secretario nacional adjunto de tecnologías de la informacion y uso de redes sociales del Partido Aprista, que también tiene un pequeño grupo en Whatsapp en el que coordina lemas y acciones con sus compañeros. Pertenecen al ala de Carlos Arana. Ellos son los que protestaron frente a la casa de Pilar Freitas y también habían acudido el 17 a la Plaza San Martín, de donde fueron expulsados por el resto de manifestantes.
Amparados en el hecho de que sus congresistas se habían opuesto a la repartija, los apristas intentaron ofrecer una rama de olivo a algunos de los colectivos indignados. Todos los rechazaron. Siguieron insistiendo.
–El partido no puede dejar de estar en la calle por culpa de un sectarismo de masas –dijo Castelo a sus compañeros.
Durante días mantuvieron la esperanza de generar lo que el candidato fujimorista al TC Rolando Sousa llamó “una alianza aprocaviar”. No funcionó. Igual, el Comando Universitario Aprista, proveniente de la Villarreal, se apareció el 22 de julio, intentando no llamar demasiado la atención sobre sus símbolos pero en primera línea para recibir los gases de la policía.
De hecho, uno de los diez detenidos en esa jornada, supuestamente por agredir a la policía, era aprista: Joshadi Zelada, un tuno de la Villarreal.
—¡Cómo lo van a detener si es tuno! –dice uno de sus compañeros–. No le pega ni a uno de tránsito.
A la convocatoria del 22 acudieron poco más de 5 mil personas. Para entonces ya era una amalgama de reclamos y organizaciones, desde el Movimiento de Trabajadoras Sexuales hasta la Red en Defensa del Patrimonio Cultural. El 27 sería una historia distinta.
#27J
La convocatoria del 27 de julio había sido planteada, varias semanas atrás, por la CGTP y otras centrales sindicales. Esto despertó los recelos en varios de los colectivos que habían acudido a las dos anteriores.
Por ejemplo, los PPKausas, organizados en grupos cerrados de Facebook y que participaron el #22J, asumen que con la elección del nuevo presidente del Congreso se cierra un capítulo y no hay más por qué protestar.
Dirigentes estudiantiles de distintas universidades también consideraron la posibilidad de no participar en una convocatoria sindicalista. Lo mismo, algunos colectivos de artistas. Hasta el lugar de la convocatoria, la Plaza Dos de Mayo, asociado más a las luchas sindicales, fue motivo de discrepancia.
Aquí la Coordinadora volvió a jugar un rol clave en atemperar las cosas. Convocaron en su local, en distintas reuniones, a dirigentes de diversos colectivos, sindicalistas e incluso miembros de algunos partidos “que no están en el poder”.
–Estamos hartos de esta manera de hacer política de espaldas a los ciudadanos –dice uno de los dirigentes ciudadanos que acudieron a las reuniones–. Ese fue el elemento aglutinador.
Al inicio, fue difícil que la gente de la Coordinadora entendiera las mecánicas de las redes sociales. La tuitera más activa era la misma Silva Santisteban pero la mayoría de su personal no tenía ni idea de qué demonios estaban hablando los demás cuando escuchaban terminología de las redes.
Sin embargo, ya para la segunda marcha la Coordinadora había establecido la etiqueta que serviría para unificar y hasta bautizar el fenómeno: #tomalacalle. Los encargados de difundirla en redes sería el grupo Lagartijos.
Mientras tanto, el gobierno intentó desactivar esta convocatoria de raíz. El miércoles, en el local del CUT, a espaldas de la Plaza Grau, dos funcionarios de la PCM se reunieron con representantes de distintas centrales sindicales, salvo la CGTP, para intentar disuadirlos de su jornada de lucha. Discutieron durante dos horas y terminaron retirándose entre abucheos.
A pesar de también guardar recelos contra la CGTP, estas centrales (CUT, Cite, CTE, etc.) decidieron preconcentrarse en el Campo de Marte el 27 de julio. A ellos se les unieron los apristas de la CTP y los sindicatos médicos en huelga desde hace semanas.
Al final, la cobertura de las dos convocatorias anteriores animó a todos los grupos, con los más distintos reclamos (incluso la Trinchera Norte se hizo presente), a juntarse en el #27J. Algunos calculan casi 10 mil manifestantes en total. Eso quiere decir que cada marcha duplicó a la anterior.
Jason Day, como todos los consultados para esta nota, no sabe qué pasará después del 27 de julio. Por el momento, más movilizaciones, no. Por el momento. Lo importante, para él, es haber encarado a los políticos que orquestaron la repartija.
–No son malas personas, pero creen que así es la política –dice el actor–. Simplemente les estamos diciendo que no, que así no es la política.
Con todo respeto, la siguiente anécdota. Hace trece años, y un poco más, recuerdo que en fiestas de fin de año, estábamos reunidos viendo no sé qué canal en la que Tulio Loza se le ocurre contar chistes políticos, una de ellas, que más recuerdo y que tiene que ver con uno de los cartelones de los manifestantes es "LAS PUTAS AL PODER PORQUE SUS HIJOS YA GOBERNARON". Disculpen los menores de edad si es que leen estas líneas pero lo escribo únicamente para registrar la genialidad de uno de los mejores cómicos que ha tenido el Perú.
27 de julio del 2013
27 de julio del 2013
Mofa. Una rata de utilería que había sido llevada para usarla como símbolo en la protesta terminó quemada.
27 de julio del 2013



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